EDUCANDO
CON EL EJEMPLO - ENSEÑANDO PRINCIPIOS, VALORES
Y NORMAS
En
el difícil oficio de criar a los
hijos muchas veces pasamos, como padres,
por crisis emocionales , generalmente, cuando consideramos que estamos haciendo
todo lo que creemos oportuno y necesario
para tener los mejores resultados, pero la práctica (la cotidianidad) no corresponde
a los esperado.
Para
este sublime oficio, hay escasa capacitación y
no muy bien valorada por la población a la que va dirigida y subvalorada.
Me estoy refiriendo a la ofrecida en las instituciones educativas: Escuela para
Padres; ya que se trata de formar a lo más excelso de la humanidad y de
nuestras vida. Este difícil arte, hasta ahora se desarrolla, generalmente, autodidacticamente,
es decir por ensayo y error, como cualquier experimento científico, por lo que
es necesario que los padres, nos actualicemos (a la par de la legislación de menores) en el
arte de la crianza.
COMO LO HACEMOS?
En
la educación de niños, la referencia que más cerca tenemos es la crianza que
nos dieron a nosotros. Hasta hace muy
poco, con la utilización de la fuerza física como la herramienta principal. Hoy, la legislación sobre menores cambió radicalmente
en
la mayoría de países y se considera un delito utilizar la fuerza en la educación. Qué hacemos entonces? Nos preguntamos muchos padres, ¿Dejamos pasar? , ¿Dejamos hacer?.
La
familia es el lugar de inicio donde el
niño asimila, interioriza y reconoce los
principios (leyes
naturales que son externas a nosotros y que en última instancia controlan las
consecuencias de nuestros actos), valores (son internos y subjetivos, y
representan aquello que sentimos con más fuerza y que orienta nuestra conducta) y normas (es una ordenación del comportamiento
humano según un criterio preestablecido que conlleva una sanción al no ser
cumplida), en toda familia como en cualquier otra institución, la
familia es la primera institución de la sociedad, y cómo tal, debe haber normas claras preestablecidas. Ante
todo y aunque parezca trillado, hay que enseñar con el ejemplo. No podemos gritar
y pedir a los niños que no griten. No podemos irrespetar
y esperar que los hijos sean
respetuosos.
Es fácil predicar y no aplicar pero el ejemplo es , definitivamente, el mejor método de enseñanza-aprendizaje.
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